«Me he quedado sin tracción, no podía seguir». Fernando Alonso caminaba por el paddock hacia la caseta del equipo Renault y explicaba, sin detenerse, por qué había dejado la sesión antes de tiempo, después de perder el control del coche. El cronómetro decía que faltaba media hora para terminar los entrenamientos libres cuando el asturiano confirmó que el fin de semana iba a ser complicado. Sólo tenía el decimosexto tiempo y tuvo que abandonar el trabajo. Perdió el control en la primera curva, hizo un trompo y medio coche quedó sobre la hierba, con la ruedas traseras en el aire. Sin tracción, el monoplaza no pudo regresar a la pista. Fin de trayecto en una sesión libre preocupante. Alonso, decimoséptimo y a 1,8 segundos del McLaren de Lewis Hamilton, con Piquet el último de la fila, a un mundo de distancia: su mejor vuelta fue 2,3 segundos más lenta que la del inglés. «Ha sido un viernes normal en Canadá, con el circuito muy resbaladizo», explicó el asturiano. La lluvia de la mañana apenas le había dejado rodar, aunque en los minutos finales, ya con gomas de seco, se las había arreglado para tener el décimo tiempo. Ninguna maravilla, pero nada comparable con lo que iba a llegar en la segunda tanda.
Pese a todo, Alonso no encuentra motivos para ser pesimista y cree que su tiempo de ayer no explica su potencial real. «Nos faltó media hora y seguro que habríamos mejorado algunos puestos», dijo.
En las oficinas de Renault hay dos circuitos tachados con una cruz: Montreal y Monza. Son los que peor se presentan para las características del R28, según las carencias que viene mostrando esta temporada. Habrá tiempo para pensar en la cita italiana, sobre todo cuando antes deberán llegar las mejoras que se esperan para la carrera de Gran Bretaña, en Silverstone. De momento, las cabezas pensantes del equipo sufren para conseguir un monoplaza competente en Canadá. «Todo el mundo ha tenido problemas y el coche tampoco ha ido demasiado mal. Lo que no me puedo permitir es el par de errores que he cometido», explicaba Alonso, seguro de que podría alcanzar la Q3 en la sesión de hoy.
El R28, no obstante, fue un monoplaza difícil de gobernar. Fernando Alonso sufrió tres percances. El último dejó al asturiano sin opciones de continuar con el programa de pruebas. En esa misma curva, la primera después de la recta de meta, ya había tenido problemas un poco antes. Igual que en la chicane posterior, que se saltó en una ocasión. «El viernes es un día para probar cosas y es mejor que estos percances sucedan en los entrenamientos libres, aunque no tengo toda la información que queríamos recoger, porque terminamos antes de tiempo».
La tanda de clasificación de esta tarde (20.00 horas, Telecinco) se presenta incierta para el español. El circuito Gilles Villeneuve pide el máximo trabajo a los frenos, requiere un monoplaza estable para progresar como es debido y premia a los que encuentran pronto la tracción necesaria para recuperarse de las frenadas. Todos los lugares por los que cojea el monoplaza de Fernando Alonso. El asturiano no baja los brazos porque sabe que las carreras son imprevisibles y cree que podrá entrar en la Q3 «sin muchos problemas». Lo dice a pesar de que los Williams, Red Bull y Toyota fueron ayer mucho mejores que el Renault, relegado a luchas menores y a la altura de monoplazas de segundo y tercer nivel. Cuando quedó fuera de la tanda libre, la vuelta de Fernando Alonso sólo era mejor que la de Button, Fisichella, Barrichello, Piquet y Sutil, habituales en la cola del pelotón. Todo un sufrimiento para un bicampeón del mundo que había recuperado el pulso después de que la última evolución le colocase el primero tras los inalcanzables Ferrari, McLaren y BMW.
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Pero el asturiano no encuentra motivos para la preocupación. «Creo que será una carrera parecida a las tres o cuatro anteriores. La idea es que podamos entrar en la última tanda sin demasiados problemas y después salir según la táctica que tengamos preparada para la carrera. El objetivo será estar entre los siete u ocho primeros de la parrilla para poder entrar en los puntos el domingo, que es el objetivo principal para todo el fin de semana», explicó el asturiano.
La tenacidad del ovetense no le permite darse por vencido. En Canadá, donde una escudería como Ferrari no gana desde 2004, en plena dictadura de Michael Schumacher, son habituales las carreras accidentadas. El año pasado, por ejemplo, sólo terminaron doce monoplazas de una parrilla de veintidós. Además, las previsiones hablan de lluvias intermitentes y tormentas. El pronóstico para hoy asegura que subirá la temperatura. Se rozarán los treinta grados de máxima y la humedad se disparará, con un alto riesgo de precipitaciones. Las carencias del R28 apuntan a que el agua, un elemento que iguala mecánicas y premia las dotes de pilotaje, puede ser la única aliada del español.
La aparición del coche de seguridad es otra de las amenazas para el desarrollo de la carrera en el trazado de Montreal. La cercanía de los muros y la posibilidad de accidentes hace que aumenten las posibilidades de una carrera alterada. Como la del año pasado, marcada por el accidente del polaco Robert Kubica (BMW). El punto caliente del circuito es precisamente la pared derecha de la curva trece, justo a la salida de la chicane que da acceso a meta. Allí se estrelló Fernando Alonso cuando marchaba al frente del grupo en 2005 y varios pilotos, incluidos Hamilton y Kubica, la rozaron ayer sin consecuencias graves.