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Alonso: «No debo hacer tonterías, alcanzar el podio es posible»

Domingo 22, junio 2008

Magny Cours (Francia), Álvaro FAES,
enviado especial de LA NUEVA ESPAÑA
Aquella señora con su niño puso a Hamilton en apuros. Tantos como los que pasó en la pista, con una vuelta imperfecta que le dio el tercer tiempo y le mandó luego al decimotercero de la parrilla sumados los diez de castigo por no ver un semáforo rojo en Canadá y estrellarse contra Raikkonen. El que da por detrás, paga. Ya rodaban los coches en la sesión libre de la mañana cuando Hamilton dejó el garaje y salió corriendo por el paddock. Había olvidado algo en el suntuoso campamento de McLaren, el que un día fue también la casa de Fernando Alonso. A la vuelta, la señora le pidió una foto con su niño. Ni siquiera se cuestionó qué diablos hacía allí el piloto cuando el ronroneo de los coche acariciaba el cielo en plena campiña francesa. La cara de asombro del inglés crecía según se demoraba la operación. Tanto, que el de McLaren la dejó a medias. Me tengo que ir. Y corrió hacia el garaje. No estaba centrado, y Alonso sabía que su «ausencia» le beneficia. «El podio es posible por dos motivos ajenos a nosotros. BMW va peor de lo normal aquí y la penalización de Hamilton nos abre la puerta del tercer escalón por el que hay que luchar con Kovalainen y Trulli».
Alonso no sabía todavía que al finlandés le iban a quitar cinco puestos para dejarle el camino despejado. Con el R28 plantado en la parte limpia de la pista, Alonso sólo verá por delante la mancha roja de los dos Ferrari. Huele a podio asturiano, pero también a rodillo rojo. A Alonso no le debe preocupar, no es su batalla. «Saliendo tercero no debo hacer tonterías. Si eres octavo en la parrilla puedes arriesgar más porque da igual coger un punto o dos que perderlos, pero no si estás delante y puedes sumar seis o siete», reconoció. «Ahora el podio depende de que hagamos bien las cosas, mientras que otras veces depende más de ellos, de sus fallos».
A Alonso le llega el oxígeno a bocanadas. Está cómodo en la competitividad, en la lucha feroz por los puestos de honor. «Me veo ahí, con ellos, con dos Ferraris por delante, un BMW detrás, los McLaren. Tener dos cuartos tiempos en las últimas parrillas es algo que no pensábamos que podía pasar después de cómo íbamos en Malasia y Bahrein. Tenía mis dudas, sabía que iba a ser un año complicado y sigue siendo difícil pero ahora me divierto».
Y es que por fin tienen un coche competitivo. Poco a poco, han ido limando los fallos del monoplaza lento, torpe y casi ingobernable que comenzó la temporada. «Esto ya se parece a lo que queríamos tener desde el principio. Pero no sólo yo, el equipo también esperaba que fuera así. Cuando pruebas por el invierno no tienes muchas referencias con los rivales porque no sabes qué prueban ni cuánta gasolina llevan. Calculábamos llegar a Australia a tres o cuatro décimas de los mejores para luego recortar algo durante el año. Pero en realidad estábamos a 1,2 segundos y hemos tenido mucho trabajo para intentar recuperarnos», reconoció Alonso.
Sabe que hoy no tiene nada que hacer ante los Ferrari, aunque intentará utilizarlos en su propio beneficio. «No se pueden intentar tonterías con el riesgo de quedarte ahí mismo. Lo más lógico es que intenten marcharse desde el principio y yo tengo que intentar engancharme para escaparme de los que me siguen». Lo dice un Alonso que está orgulloso del trabajo del equipo. «Nadie se cruzó de brazos. Se analizó dónde fallábamos y se empezó a trabajar duro para mejorar. Pero estas cosas no se logran de la noche a la mañana. Son meses de estudio y  desarrollo y las mejoras hasta ahora están siendo buenas».