Baño de multitudes en Cheste

MÁS DE 35.000 PERSONAS ACUDIERON AL TRAZADO VALENCIANO PARA VER A ALONSO POR PRIMERA VEZ EN EL R28

El circuito Ricardo Tormo entró en ebullición el segundo día que Fernando Alonso se subía al R28, el primero en que lo hacía con los demás monoplazas en pista. Más de 35.000 personas acudieron al circuito valenciano para acercarse el ídolo del momento. Fiesta local en la capital del Turia, mañana primaveral con un sol radiante, el día perfecto para ir a las carreras.
En realidad eran entrenamientos, pero el ambiente parecía el de un Gran Premio. Sobre la pista, Fernando Alonso colocó el coche en un buen lugar para tratarse tan sólo del segundo día. Sexto, por detrás de los dos Ferrari, ambos McLaren y del Williams de Nico Rosberg. En el box celebraban otra jornada sin fallos, a pesar de que el final del día dejó un pequeño susto para los que no conocían los planes de Renault.
En la última vuelta el R28 se paró en la recta de meta y Alonso abandonó el coche a pie, mientras una grúa acudía a rescatar el monoplaza. Sólo se trataba de una prueba más. Habían dejado que el tanque se vaciase de gasolina para comprobar si, efectivamente, sus cálculos se correspondían con la realidad. Y el tercer día, para consumar la despedida, el R28 se colocó de nuevo en sexta posición, por detrás de los mismos coches que la jornada anterior.
Hubo menos espectadores en el Ricardo Tormo, pero el ambiente seguía siendo de fiesta y de loa a Fernando Alonso. Cada entrada al box, cada presencia en el paddock eran saludadas con gritos, vítores y peticiones de firmas y fotos. Como una estrella de rock.
El equipo ya tenía los datos, ya conocía la opinión de Alonso, y ahora tocaba ponerse a trabajar.
El asturiano abandonó Valencia y la última jornada quedó para que Nelsinho Piquet pudiera estrenar su primer coche como titular en un equipo de Fórmula 1.
La afición siguió respondiendo durante la pretemporada. Numeroso público acudía a las sesiones preparatorias, que sólo se vieron empañadas por un incidente aislado en Montmeló, cuando un grupo de aficionados importunó a Lewis Hamilton con insultos de carácter racista.